BUIKA (aka Concha Buika)
View this page in English
La cantante afroespañola BUIKA regresa a EEUU;
Conciertos en Miami, Los Angeles, Boston y Nueva York
Thurs July 9 :: MIAMI, FL :: Gusman Theatre
Chasquido para detalles de concierto
Sat July 11 :: LOS ANGELES, CA :: Grand Performances
Chasquido para detalles de concierto
Wed Aug 19 :: BOSTON, MA :: Museum of Fine Arts
Chasquido para detalles de concierto
Thurs Aug 20 :: NEW YORK, NY :: Lincoln Ctr Out of Doors
Chasquido para detalles de concierto
Con Iván González Lewis “Melón” (piano) y Horacio “El Negro” Hernández (tambores)
YouTube “La Falsa Moneda”
http://es.youtube.com/watch?v=OuIcWxTPlR4
“Hay que querer hablar de todas las partes de uno,” declara la cantante española Buika. “No hay que querer hablar sólo de lo bonito, o sólo de lo que uno cree que es chulo, porque el arte de una persona está en sus dolores. Está en todas partes y yo creo que una tiene que vivir abierta, tiene que ser valiente y decir en todo momento, como respirar.”
Buika regresa al desnudo, de cuerpo y alma, con el disco más conmovedor de su carrera. Desde la atrevida portada hasta la intimidad de sus temas y el enardecimiento de sus interpretaciones, Buika demuestra una y otra vez que está completamente comprometida a su arte – hasta el final. En su nuevo trabajo discográfico, Niña de Fuego, la cantante se hunde con más profundidad en sus emociones y emerge en voz para revelar su angustia interior. Coplas tradicionales y fusiones de flamenco, jazz, rumba gitana, y ritmos afro-cubanos se tornan en conmovedoras canciones de desconsuelo and desamor. Por primera vez Buika incluye en su repertorio rancheras bellamente interpretadas, una de las cuales da testimonio a su habilidad lírica como compositora.
El año pasado Mi Niña Lola, el disco de estreno en Estados Unidos de la cantautora (lanzado por Warner Music Latina), fue recibido con aclamación crítica. El periódico español El País concedió que el álbum era “una revolución” – de hecho ganó un Premio de la Música, el equivalente a los Grammys en España, por mejor producción discográfica. Jon Pareles, crítico de The New York Times clasificó el debut en vivo de Buika en el BAM de Nueva York como un show nada menos que “magnífico.” En Miami y Washington D.C. el público quedo embelesado por la manera en que Buika sin esfuerzo dominaba las fuentes musicales de multiples continentes sin quedar atrapada en ninguna. En México sus conciertos convirtieron a la legendaria cantante octogenaria Chavela Vargas en fanática y madrina musical. Dentro de un período de tiempo relativamente corto Buika ha surgido de la periferia para convertirse en fuerza renovadora y por la tanto en precursora de la música contemporanea española. La cantante se encuentra en la confluencia de muchos géneros musicales – un lugar donde el jazz, el funk, el flamenco, la copla y el neo-soul se reunen en un pacto sublime.
En Niña de Fuego la cantante vuelve a unirse a Javier Limón, productor reconocido por las sofisticadas fusiones entre el flamenco y el jazz que le había dado a los disco elogiados de Bebo Valdés y Diego “El Cigala” (Lagrimas Negras) como también al de Paco de Lucía (Cositas Buenas). Niña de Fuego, encuentra a Limón no solamente como productor sino también como músico, desatando floreos de guitarra flamenca con maestría y acompañado por musicos extraordinarios incluyendo a los cubanos Iván “Melon” Lewis en el piano, Horacio “El Negro” Hernández en la batería, y Carlitos Sarduy en la trompeta. Por un lado Dany Noel estabiliza el sonido con el contrabajo y por otro Ramón Porrina y Piraña desatan la cadencia en percusión.
El álbum de once canciones es una colección de clásicos, temas compuestos por Limón y David Trueba, y dos – el tierno “Miénteme Bien” y la coqueta “Mentirosa” (Liar) – escritos por Buika. Ambas canciones abordan temas parecidos: las falsas ilusiones del amor. “Volverás” revela una Buika volátil, primero su voz se escucha tenue, casi translúcida, como neblina que cae sobre la noche, y después se eleva en un vuelo desesperado por el regreso de su amante. También se destacan entre otros temas el elegante “La Falsa Moneda” y “Culpa Mía” con su intro de voz y palmas que cede ante el climax rítmico de descarga afro-cubana.
Concha Buika (pronunciado BWEE-kah) nació María Concepción Balboa Buika en la isla de Mallorca. Sus padres habían vendio a vivir a España como exiliados políticos de Guinea Ecuatorial. Vivieron en un barrio pobre de Palma de Mallorca, la capital, donde recuerda Buika que el único otro residente negro que no fueran sus parientes era un hombre contratado para pararse frente a la entrada de una tienda de regalos, como si fuera una novedad más en exhibición. Buika era una niña flaca luciendo un afro que sus curiosos vecinos alacanzaban a tocar – un pelo que luego aprendió a estilizar guiandose en las fotos de sus ídolo musicales Michael Jackson y Whitney Houston. Su padre, un escritor y activista, abandonó a la familia y regresó a Guinea, y su madre crió a Buika y sus cinco hermanos en un hogar “lleno de gente, comida, y música.” Buika creció cantando y tocando instrumentos musicales – guitarra, piano, bajo. Recientemente ha aprendido a tocar el cello.
“Yo soy africana y el africano no tiene entrenamiento musical,” explica. “El africano no puede vivir sin la música. Como la comida, la música era parte de nuestra vida cotidiana. Siempre ha habido música en mi cabeza y en mi corazón.”
Buika también encontró un Segundo hogar entre la comunidad de familias gitanas que habían echado raíces en Palma. Después de la escuela solía jugar en aquel barrio marginal, y como siempre, la música formaba parte de aquellas largas tardes de niñez que hoy hacen eco en su instintiva acogida del cante jondo, y la copla. Aunque actualmente se le identifique con la copla y se le de crédito por haber reinventado ese estilo clásico, romántico español, Buika rehusa definir la música tras etiquetas de género o estilo. Dice que considera que todos los artistas y que toda clase de música es “un regalo de Dios,” pero admite que se siente más atraída por la música que nace al margen de la sociedad que expresa su propio deseo de decir las cosas sin pelos en la lengua. “Yo soy de barrio,” dice Buika. “Me inspira el cotorreo con mis comadres.”
En la copla y el cante (canción flamenca) Buika ve un espejo que puede alzar frente a ella misma en un intento de arrancar de adentro sus demonios. “No solamente se trata de la música, es una manera de vivir,” dice. “Trata de no huir de uno mismo. Algunas personas cantan sobre lo que les gustaría que sucediera, pero en la copla y el cante, nos enfrentamos con quienes somos, con todos nuestros temores y defectos. En los Estados Unidos también hay una gran tradición como esa: se llama el blues.”
Buika habla por experiencia. Sus primeros pasos tentativos en la música fueron como cantante de blues en un hotel de Mallorca. Tal como lo dictaría el destino Buika lanzó su carrera musical casi por accidente cuando a los 17 años su tía rechazó un trabajo de cantante en un hotel y le propuso a Buika que tomara su lugar. Porque antes nunca había cantado profesionalmente la joven dijo no al principio, pero cuando supo que ganaría más que en cualquier otro trabajo se dejo persuadir. “Desde que me subí al escenario no he parado de trabajar,” dice ahora.
Eventualmente Buika echó ramas, cantando jazz y soul en clubs a lo largo de las Baleares y cantando acompañamiento en numerosas producciones españolas. Un encuentro al azar con productores de un club de beats baleáricos provocó la grabación de un montón de sencillos bailables; presentaciones en raves de Mallorca, seguidos por otros en Alemania e Ibiza. Buika pasó un tiempo en Londres y en el 2001 la cantante cayó en Las Vegas donde trabajó en los casinos haciendo imitaciones de Tina Turner, con la requerida peluca y zapatos de plataforma. Después de un año y medio, Buika regresó a Mallorca y grabó un álbum independiente con influencias del jazz. Durante los últimos seis meses ha dividido su tiempo entre Mallorca y Madrid, donde ha encontrado almas gemelas en una comunidad de artistas “más interesados en el show que el negocio.”
Para Buika el escenario es un espacio para estar en comunion con su audiencia. Es casi un lugar sagrado de donde puede canalizar y transmitir una energía fuera de este mundo que la cantante dice siempre la ha acompañado en su vida. “Yo siempre he sentido que hay algo que viene de muy lejos y me dice las cosas al oído,” dice Buika. “He notado que si me subo al escenario y le dejo funcionar, él va a guiarme. Es una cosa muy extraña porque me hace cantar cosas que no me he estudiado nunca… hasta ese momento no existían, y de repente se revelan como si todo el tiempo estuvieron en el aire.”
Genialmente Buika capta ese sentido de lo inesperado en Niña de Fuego – una revelación cautivante aunque ya te hayas enamorado de Buika una vez antes.